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31 DE ENERO EN SANABRIA

Hoy hemos estado en Sanabria: subimos a la laguna de los Peces, pero no la vimos porque había niebla, pero sí había nieve en abundancia. Bajamos y estuvimos en el lago; por la tarde dimos un paseo por el monte, para acabar en Puebla de Sanabria.

A continuación, añado más fotos de todos estos lugares. Para poderlas ver bien, pinchad en la primera foto y después en PRESENTACIÓN DE DIAPOSITIVAS.

SANABRIA EN 26 FOTOS.

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LA CUEVA DE SAN MARTÍN

El domingo pasado, día 5 de septiembre, me he acercado a la poza conocida como La Cueva de San Martín.
Normalmente se llega desde Ribadelago Viejo subiendo por el cañón del Tera, para realizarla se necesita estar físicamente bien, pero hay gente que no reúne esas condiciones pero si las suficientes como para disfrutar de estos paisajes, por eso propongo esta ruta más sencilla.
Además del motivo anterior, debo añadir que hace unos 20 años era la ruta que tomábamos para ir a la Cueva de San Martín, entonces no había indicaciones y descubrimos estos lugares por los testimonios de los habitantes de la zona. Así que había también un componente de añoranza de las primeras caminatas con mis hijos y de la sorpresa al ir descubriendo estos paisajes maravillosos.
Comenzamos subiendo por la carretera de la Laguna de los Peces, llegando a un lugar en el que hay un pequeño un arroyo a nuestra izquierda. Aparcamos el coche a la derecha de la carretera después de una curva.

APARCAMIENTO

Cruzamos la carretera para tomar unos metros más adelante un camino que nos acerca al arroyo que debemos cruzar.

LADERA A LA QUE NOS DIRIGIMOS

PUENTE DEL ARROYO

Una vez cruzado ascendemos unos metros y tomamos una rodera muy marcada que nos irá acercando entre un bosque de robles a un valle que normalmente suele tener agua, excepto en verano.

Hace años esta zona estaba muy transitada, pero debido a que los planos de las rutas no mencionan este camino ha ido desapareciendo, lo único que quedan son sendas que si no sabes la dirección que debes tomar costará encontrar el camino correcto. También se echa de menos que los asistentes a los campamentos de verano solían ir, pero por las pocas marcas en los caminos y en los alrededores de la Cueva, me parece que ya no se va hasta allí.

Hay que tomar como referencia la roca que se divisa a lo lejos, y que tiene tiene un árbol entre las hendiduras.Sigo sin explicarme como sobreviven algunas especies entre las rocas como es el caso de los enebros.
Después hay que buscar el camino que sube de San Martín de Castañeda, que se ve claramente en la imagen posterior.

Una vez alcanzado este camino ya podemos admirar el profundo cañón por el que discurre el río Tera y a lo lejos la presa de Vega de Tera, aunque conocida con el nombre de la Presa Rota.
Iremos bajando poco a poco hasta adentrarnos en un bosque de acebos, serbales, avellanos… hasta llegar a la poza de la Cueva de San Martín.

Una vez que hemos descansado, volveremos por el mismo sitio. El regreso es más trabajoso porque nos toca subir bastante, pero tampoco es un esfuerzo que una persona un poco preparada no lo pueda hacer.
Entre la ida y la vuelta se tarda entre dos horas a dos horas y media. Se puede hacer en una mañana o en una tarde según nos convenga.
Disfruté mucho de este día, no sólo por el buen tiempo y el paisaje sino también por los recuerdos y la añoranza de las primeras caminatas por la sierra sanabresa y la sorpresa de descubrir lugares para nosotros desconocidos, ya que ir a Sanabria se reducía a ir al lago y subir a la laguna de los Peces en coche. Gracias a estas primeras marchas nos picó la curiosidad de descubrir otros muchos lugares que merecen la pena ser conocidos. Ir a la Cueva ha sido la primera ruta que hemos hecho con familiares y amigos, hoy mis hijos la hacen siempre en verano. A lo largo de los años hemos vivido situaciones variadas:
Una vez al querer volver nos encontramos el camino ocupado por las vacas, no nos quedó más remedio que subir con mis hijos por una ladera empinada, pero lo sorprendente fue que al llegar arriba apareció el vaquero arreando el ganado y dejando el camino despejado.
En otra ocasión nos pilló una tormenta, fue tan ruidosa y tan espectacular que en cuanto pudimos, salimos de allí a toda prisa. También presenciamos algún que otro fuego forestal…
No seguiré que me da morriña. Con esto ya es suficiente.