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RUTA A LA LAGUNA DE SOTILLO.

LA LAGUNA DE SOTILLO
LA LAGUNA DE SOTILLO

Para conocer esta laguna, según parece la más grande de Sanabria, la ruta más habitual pasa por la cascada y después tomar una senda que lleva a la laguna.

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En esta ocasión hemos tomado otra dirección, hemos ido a la laguna por el camino que sale desde la plaza hacia arriba. Está señalizado.

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El día anterior habían caído unas tormentas muy potentes y comenzamos a caminar pensando que nos podía caer algún chubasco, el cielo estaba gris y el ambiente estaba cargado de humedad.

Al poco de comenzar a caminar nos encontramos con una poza que rezumaba agua.

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Precisamente por las lluvias caídas había agua por todos los lados y las plantas lucían sus mejores colores.

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Al poco tiempo nos hemos encontrado con una panorámica de las cascadas de Sotillo que nos da una idea del tamaño y el recorrido que hace el agua.

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Después de hacer unas fotos continuamos nuestro recorrido. A medida que avanzábamos en el camino nos íbamos encontrando con más agua y la vegetación más variada. Pasamos de robles y escobas a serbales de los cazadores, acebos, abedules, helechos… vegetación que necesita y se da en lugares con abundante agua.

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El último tramo se iba complicando. Había escobas caídas que nos obligaba a pasar por debajo de ellas, sin contar con las ocasiones que tapaban la senda y nos hacía dudar cuál era el camino a seguir. Veíamos las paredes rocosas que contienen la laguna pero el camino nos desviaba a la izquierda. Por fin después de de mucho esfuerzo atisbamos la llegada a la laguna, flanqueado el sendero por retamas, brezo y escobas.

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Aparecemos al principio de la laguna, y admiramos el paisaje lleno de color que nos envuelve. La primavera está en plena ebullición.

Después de comer y descansar, iniciamos el regreso. En vez de volver por el mismo recorrido nos dirigimos en dirección a Ribadelago. Eso nos hace recorrer toda la laguna y salir por el lado contrario.

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Ahora se camina más rápido porque no tenemos que subir, sino que vamos por la parte superior de la montaña, lo que nos permite admirar el paisaje y al poco tiempo volver a distinguir en la distancia las cascadas de Sotillo.

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En esta ruta hay está la fuente de los Gallegos, un manantial debidamente señalizado que es importante conocer por si necesitamos agua.

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Unos metros más adelante podemos ver Ribadelago, el cañón del Tera, el lago de Sanabria, la laguna de Carros, el monte Bubela… En fin, que nos paramos a tirar más y más fotos y admirar lo que hay ante nuestros ojos.

EL LAGO DE SANABRIA Y LA LAGUNA DE CARROS
EL LAGO DE SANABRIA Y LA LAGUNA DE CARROS
Cytisus scoparius.
ESCOBA DE FLOR AMARILLA

Iniciamos el descenso y en vez de ir hacia Ribadelago giramos a la izquierda hacia la laguna de Carros.

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Dejamos atrás la laguna de Carros y nos encaminamos en dirección al camino que nos llevará a Sotillo. Este camino sale a la derecha del que llevamos y está señalizado con las flechas propias de “los caminos tradicionales”. Ahora se convierte en un sendero entre escobas que nos hace retroceder para tomar una gran curva para más tarde llevarnos a un mirador.

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Todavía nos queda un rato antes de llegar a nuestro destino: Sotillo de Sanabria.

Salimos a las 11 y cuarto de la mañana y hemos vuelto a las 5 y cuarto de la tarde. Nos hemos dado una buena caminata por la sierra y aunque cansados hemos acabado contentos, ha sido disfrutar de la naturaleza y disfrutar de Sanabria.

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RUTA DE LA LAGUNA DE CARROS

Si quedéis ver bien la presentación pinchad en Google Presentaciones y verla en pantalla completa.

Ruta que hicimos el sábado en Sanabria desde Ribadelago Nuevo hasta la laguna de Carros, haciendo el regreso por otro camino y así se convirtió en una ruta circular.

Hago pocas marchas en otoño o en invierno, pero disfrutó tanto o más que en cualquier época del año. Cada época tiene su atractivo y ahora el suelo del bosque está tapizado de hoja; los arroyos, después de secarse en el estío, vuelven a correr; la laguna de Carros recoge a los pies del monte Bubela las aguas de los alrededores y recupera poco a poco su tamaño. El aire que se respira es limpio y puro y el freno de la mañana ayuda a caminar sin que el calor nos agobie.

Después de terminar la marcha nos acercamos al lago solitario. El verano pasó y los turistas abandonaron sus orillas, como ya dijo Unamuno el lago en este momento es “un espejo de soledades”.

FOTOS DE LA RUTA RIBADELAGO NUEVO HASTA LA LAGUNA DE SOTILLO

Estas fotos las tenía casi olvidadas desde la primavera. Corresponden a una marcha que hicimos este año y que fue maravillosa porque nos hizo una temperatura ideal y a pesar de la distancia apenas llegamos cansados, algo que sí nos había ocurrido en otras ocasiones.

Quiero resaltar que el año pasado nos encontramos con una zona bastante amplia que había sido arrasada por un fuego, pero nos alegró comprobar que la vegetación había resurgido y mostraba un aspecto resplandeciente, aunque aún se conserven arbustos ennegrecidos los arbustos mostraban sus flores con una fuerza inusitada.

Esta ruta la hemos hecho en muchas ocasiones, así que añado el enlace de otra entrada donde queda explicada con detalle cómo ir desde Ribadelago Nuevo a la laguna de Sotillo.

SENDA RIBADELAGO – LAGUNA DE SOTILLO

Sobre esta ruta hice una entrada hace tiempo, donde está explicada de forma más detallada.
Se tarda unas dos horas de subida en llegar a la laguna de Sotillo y una hora y media en regresar.
Hacía bastante calor, pero iniciamos la subida y comprobamos que las últimas lluvias habían conseguido que el agua corriera en abundancia por los arroyos y regatos.
 

 En el recorrido encontramos apilada la madera cortada para el invierno de los vecinos de Ribadelago. 

Existe una costumbre en esta zona de Sanabria que consiste en que todos los años se divide en zonas el monte según el número de vecinos que necesiten leña para el invierno; una vez hechas las zonas se sortean entre los vecinos, por eso a cada zona se le llama “suerte”. Se cortan los robles que hay en la suerte pero dejando siempre algunos, que suelen estar marcados con alguna señal por los agentes forestales.
Se corta la leña en invierno y se deja preparada para que en verano, cuando los caminos estén secos, poderla traer para casa.


Dejamos la laguna de Carros a nuestra izquierda y continuamos la subida  hasta que dejamos atrás el bosque y nos encontramos con una zona más llana; desde aquí se puede ver una panorámica del lago de Sanabria.

Lago de Sanabria

Laguna de Carros  

Pero no todo son paisajes espectaculares, la mano del hombre deja su huella con los incendios, nos encontramos con una zona bastante grande a derecha e izquierda del camino con arbustos ennegrecidos; todavía se percibía el olor a quemado.

Menos mal que a pocos metros pudimos disfrutar de las cascadas de Sotillo así como una zona de monte bajo con el brezo en flor.

Cascadas de Sotillo    



Nos tomamos un descanso y cogimos agua en la Fuente de los Gallegos, está muy bien señalizada y gracias a este manantial pudimos llenar la botella de agua.

Fuente de los Gallegos

Todavía nos queda un tramo hasta la laguna, pero ahora caminamos por la parte alta de la sierra por un sendero que después de dos horas desde que comenzamos a andar nos lleva a nuestro destino.

La laguna de Sotillo


Regresamos por el mismo camino y reponemos fuerzas en la Fuente de los Gallegos e iniciamos el descenso.
Al regresar tomamos una senda diferente, mucho más empinada y con unos árboles de gran porte como este roble que parece mentira se pueda sujetar al suelo con sus raíces.

Ruta muy recomendable, especialmente en el mes de junio, cuando ya los robles tengan hoja y haya sombra. Hay una gran diversidad de vegetación: abedules, avellanos, serbales, fresnos, robles… 
Es desaconsejable realizarla en verano o cuando hace mucho calor porque es una subida muy sostenida y conviene estar físicamente muy bien, sino se hará interminable.
Los tiempos son orientativos, pero se puede considerar como una ruta algo dura, aunque en los carteles informativos la valoren como mediana. 
Conviene aplicar aquel dicho que dice que al comenzar a caminar hay que comenzar como un viejo para terminar como un niño.