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POSTALES VERANIEGAS

PLAYA VIQUIELLA – LAGO DE SANABRIA

Último domingo de agosto, buena temperatura para disfrutar del final del verano y que los partes meteorológicos anuncian.

MOLINO DE GALENDE

Tuvimos la suerte de ver el interior de este molino hasta hace pocos años abandonado y ahora en proceso de reconstrucción, su actual dueño nos explicó sus planes y nos alegró saber que al menos se va restaurar y se va a poder conservar.

CARTEL INDICADOR DE CAMINO TRADICIONAL

Disfrutamos de un verano de caminatas y marchas: largas, sombrías, duras, suaves, empinadas… pero todas con la recompensa de un paisaje reconfortante que aporta sintonía con el agua y la verde vegetación que nos rodea.

ANTES Y DESPUÉS

Esta foto está sacada en Ribadelago Viejo y nos llamó la atención el contraste entre las dos partes de la vivienda.

GENCIANA

Planta con unas flores y un aspecto muy especial que suele darse en las alturas de la sierra sanabresa.

TRANSPARENCIAS

Aguas transparentes entre salgueiras, foto tomada en la Cueva de San Martín.

RÍO TERA

Río que nace a los pies de Peña Trevinca, comienza siendo un simple regato y deslizándose por una vega hasta la presa rota,  para después caer entre rocas y cascadas formando pozas hasta llegar al lago de Sanabria, sale de él y va ganando tamaño, chocando con presas que le impiden su avance tranquilo hasta terminar en las cercanías de Benavente en otro río: el Esla, que finalmente morirá en el padre Duero en los Arribes.

FIN DEL DÍA

Se recogen las toallas, se guardan los bañadores, se va apagando el sol y escondiéndose en las montañas, solo queda un pequeño reflejo en las aguas tranquilas del lago. Se acaba el día, se termina el verano y volvemos a nuestras rutinas, a nuestra lucha diaria, a nuestras ilusiones… y ahí estará el lago esperando una nueva sucesión de días, meses y estaciones hasta que llegué un nuevo verano y nos acoja con sus frías y estimulantes aguas, para que al salir del baño el sol nos inunde con su fuerza.

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RUTA CIRCULAR DESDE RIBADELAGO

El sábado hemos hecho una ruta circular partiendo de Ribadelago por el cañon del Tera hasta la cueva de San Martín, subiendo desde aquí por el camino que sube hacia San Martín de Castañeda y al llegar al refugio de la Asociación Montañera Zamorana tomar la Senda de los Monjes que sale en la parte de atrás del edificio por debajo de un puente, bajamos por este camino hasta regresar al lugar de partida: Ribadelago Viejo.

POZA DE LAS NINFAS    

El recorrido por el cañón es exigente y conviene tomárselo con calma e ir disfrutando de los parajes y cascadas que vamos encontrando.

Hay pozas en todo el trayecto, incluso algunas en lugares insospechados que sirven en esta época para darse algún que otro chapuzón.

Después de unas dos horas aproximadamente, llegamos a la Cueva de San Martín o también llamada la poza de la Fervienza, uno de los lugares con más encanto de todo el recorrido, donde aprovechamos para recuperar fuerzas.                                     
En toda la ruta hay una gran variedad de vegetación: alisos, fresnos, álamos, acebos, además de flores diferentes.

Lirio
Acebo

 Al subir por la ladera se puede ver esta panorámica de la Cueva de San Martín:

Yendo por la carretera, poco antes de llegar al refugio de la Montañera hay una fuente, que vino a aliviar nuestra sed, porque íbamos con las botellas en la reserva. 

Rellenamos las botellas de agua fresca y unos metros más abajo tomamos la ruta de los monjes que nos llevará a nuestro punto de destino después de unas cinco horas de marcha.

LAGO DE SANABRIA

  VIDEO DE LA RUTA:

LA CUEVA DE SAN MARTÍN

El domingo pasado, día 5 de septiembre, me he acercado a la poza conocida como La Cueva de San Martín.
Normalmente se llega desde Ribadelago Viejo subiendo por el cañón del Tera, para realizarla se necesita estar físicamente bien, pero hay gente que no reúne esas condiciones pero si las suficientes como para disfrutar de estos paisajes, por eso propongo esta ruta más sencilla.
Además del motivo anterior, debo añadir que hace unos 20 años era la ruta que tomábamos para ir a la Cueva de San Martín, entonces no había indicaciones y descubrimos estos lugares por los testimonios de los habitantes de la zona. Así que había también un componente de añoranza de las primeras caminatas con mis hijos y de la sorpresa al ir descubriendo estos paisajes maravillosos.
Comenzamos subiendo por la carretera de la Laguna de los Peces, llegando a un lugar en el que hay un pequeño un arroyo a nuestra izquierda. Aparcamos el coche a la derecha de la carretera después de una curva.

APARCAMIENTO

Cruzamos la carretera para tomar unos metros más adelante un camino que nos acerca al arroyo que debemos cruzar.

LADERA A LA QUE NOS DIRIGIMOS

PUENTE DEL ARROYO

Una vez cruzado ascendemos unos metros y tomamos una rodera muy marcada que nos irá acercando entre un bosque de robles a un valle que normalmente suele tener agua, excepto en verano.

Hace años esta zona estaba muy transitada, pero debido a que los planos de las rutas no mencionan este camino ha ido desapareciendo, lo único que quedan son sendas que si no sabes la dirección que debes tomar costará encontrar el camino correcto. También se echa de menos que los asistentes a los campamentos de verano solían ir, pero por las pocas marcas en los caminos y en los alrededores de la Cueva, me parece que ya no se va hasta allí.

Hay que tomar como referencia la roca que se divisa a lo lejos, y que tiene tiene un árbol entre las hendiduras.Sigo sin explicarme como sobreviven algunas especies entre las rocas como es el caso de los enebros.
Después hay que buscar el camino que sube de San Martín de Castañeda, que se ve claramente en la imagen posterior.

Una vez alcanzado este camino ya podemos admirar el profundo cañón por el que discurre el río Tera y a lo lejos la presa de Vega de Tera, aunque conocida con el nombre de la Presa Rota.
Iremos bajando poco a poco hasta adentrarnos en un bosque de acebos, serbales, avellanos… hasta llegar a la poza de la Cueva de San Martín.

Una vez que hemos descansado, volveremos por el mismo sitio. El regreso es más trabajoso porque nos toca subir bastante, pero tampoco es un esfuerzo que una persona un poco preparada no lo pueda hacer.
Entre la ida y la vuelta se tarda entre dos horas a dos horas y media. Se puede hacer en una mañana o en una tarde según nos convenga.
Disfruté mucho de este día, no sólo por el buen tiempo y el paisaje sino también por los recuerdos y la añoranza de las primeras caminatas por la sierra sanabresa y la sorpresa de descubrir lugares para nosotros desconocidos, ya que ir a Sanabria se reducía a ir al lago y subir a la laguna de los Peces en coche. Gracias a estas primeras marchas nos picó la curiosidad de descubrir otros muchos lugares que merecen la pena ser conocidos. Ir a la Cueva ha sido la primera ruta que hemos hecho con familiares y amigos, hoy mis hijos la hacen siempre en verano. A lo largo de los años hemos vivido situaciones variadas:
Una vez al querer volver nos encontramos el camino ocupado por las vacas, no nos quedó más remedio que subir con mis hijos por una ladera empinada, pero lo sorprendente fue que al llegar arriba apareció el vaquero arreando el ganado y dejando el camino despejado.
En otra ocasión nos pilló una tormenta, fue tan ruidosa y tan espectacular que en cuanto pudimos, salimos de allí a toda prisa. También presenciamos algún que otro fuego forestal…
No seguiré que me da morriña. Con esto ya es suficiente.

CAÑON DEL RÍO TERA – EL PALOMBAR – PICO DEL FRAILE

He hecho en muchas ocasiones la ruta del Cañón del Tera hasta la poza de la Fervienza, denominada también como la Cueva de San Martín, pero en esta ocasión decidí añadir una variante y fue subir por el Palombar, en los planos viene como el Palomar.
La ruta se inicia en el campo de fútbol de Ribadelago Viejo, se va siguiendo gracias a los palos colocados aunque hay veces que se desaparece el camino porque la mayor parte de la ruta discurre por roca y no hay marcas.
El mayor atractivo del cañon lo constituye la cantidad de pequeñas cascadas y pozas que vamos encontrando. Una de ellas es la llamada poza de las Ninfas, no hice ninguna foto porque el río bajaba bastante seco, no había cascada y apenas agua, otra vez será.
Un poco más adelante nos encontramos con esta poza:

Más arriba hay unas cascadas que desembocan en otra poza que apenas se ve por la vegetación que la rodea pero eso no evita disfrutar del sonido del agua, aquí y durante todo el recorrido del cañón.

Dejamos el río a nuestra derecha y ascendemos con esfuerzo hasta otro lugar muy bonito con una cascada que cae en un remanso.

Antes hemos cruzado el río a la izquierda y vamos subiendo hasta que nos encontramos con una poza que está entre árboles y apartada del río, aunque se comunica con él.

Subimos por una roca y nos encontramos con el Tera, que lo habíamos perdido temporalmente, caminando por la parte derecha y viendo imágenes como ésta hasta llegar a la Fervienza.

Después del duro ascenso llegamos a la primera meta: la Fervienza o Cueva de San Martín, aunque éste nombre se le aplica más bien a la zona de la derecha, por donde baja el arroyo Cavodosos que tiene un bosque muy variado con abundantes acebos, serbales, avellanos, abedules, fresnos…

A partir de ahora el camino se complica porque nunca había seguido esta ruta y no sabía que me podía encontrar. Había preguntado a nativos de la zona y me habían asegurado que se podía realizar, pero siempre queda la duda.

Para subir por el valle del arroyo del Palombar hay que cruzar el puente.

Pasamos a la izquierda y nos encontramos con una senda que va ascendiendo poco a poco hasta lo más alto del collado. Al principio nos rodea la vegetación de la zona con robles, avellanos, fresnos, acebos y algún tejo, pero a medida que vamos subiendo desaparece hasta que quedan las escobas, brezo…

Pasamos el collado y al coronar vemos a nuestra izquierda un valle sorprendente con muchos árboles y que se corresponde con el Arroyo de los Tejos. No nos acercamos porque no había senda, por lo que continuamos en busca de la pista que recorre la sierra. Una vez localizada tomamos la dirección hacia el pico del Fraile, durante el trayecto nos desviamos un poco para ver la laguna de Cuadro.

Después de encontrarnos con dos corzos regresamos a la pista y continuamos el camino hasta las edificaciones del pico del Fraile, pudiendo admirar las vistas del lago.

Bajamos por el camino hasta el poblado de Moncabril y terminamos una ruta nueva para nosotros después de haber disfrutado del aire y el paisaje de la sierra sanabresa