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OTOÑO EN EL ARROYO DE LOS TEJOS

El sábado pasado decidimos acercarnos hasta el Arroyo de los Tejos para ver los colores del otoño porque hay gran diversidad de árboles: serbales, abedules, alisos, sauces, fresnos… y por supuesto, los tejos.
Hicimos esta ruta el verano de 2011:
RUTA ARROYO DE TEJOS 

El día comenzó nublado y con mal aspecto en la sierra. Al llegar arriba al Pico del Fraile tuvimos que cambiar la manga corta por la larga porque soplaba un viento bastante fresco.

La primera imagen es una muestra de lo que encontraríamos más abajo.

 En este entorno los tejos pasan a un segundo plano y ganan en protagonismo otros árboles que en otras estaciones hacen un papel secundario, excepto los serbales que proliferan por doquier.

Algunos de ellos todavía conservan sus hojas verdes pero otros ya las tienen amarillas, pero eso sí, cargados de frutos.

Comimos los bocadillos lo más deprisa posible porque comenzó a bajar la temperatura y el cielo amenazaba lluvia, aunque luego se quedó en eso, en un aviso. 

Antes de marcharnos eché una última mirada a los árboles que dan nombre a un arroyo que en estos momentos está seco por completo.


Los tejos de este lugar están repartidos por todo el valle entre los serbales, acompañados de los acebos o de los abedules; excepto algunos que han alcanzado gran altura, el resto son jóvenes; es posible que hayan rebrotado después de algún incendio porque hay restos de matorral quemado del que solo queda el esqueleto, de ahí que los ejemplares sean tan pequeños porque son árboles de crecimiento bastante lento.

Después de un buen paseo iniciamos la bajada hacia el poblado de Moncabril, disfrutando de unas vistas espectaculares del lago. En esta ocasión bajamos por el plano inclinado, observamos a la subida que lo habían limpiado,  en vez de hacerlo por el camino, ya que éste va dando muchas vueltas y está lleno de piedras que hacen que la bajada se convierta en un suplicio, aunque no sea tarea nada sencilla caminar por el plano, pero lo hacemos con paciencia y con mucho cuidado.
PLANO INCLINADO.

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ARROYO DE LOS TEJOS Y LA RUTA DE LAS LAGUNAS

TEJO



El año pasado en el mes de agosto hice una entrada sobre una marcha al Arroyo de los Tejos con salida en el poblado de Moncabril, subiendo por el camino del Fraile. Hoy la salida es desde el mismo lugar pero añadiéndole la ruta de las lagunas y bajada por el camino de Cárdena.

RUTA AL ARROYO DE LOS TEJOS.
Como ya indiqué en esa entrada el Arroyo de los Tejos es un lugar poco conocido que se tarda unas dos horas aproximadamente en llegar y que ofrece una gran variedad de vegetación.




El árbol más abundante es el serbal de los cazadores, también hay algunos acebos y la joya del lugar: los tejos, árbol muy poco frecuente, está protegido, es de crecimiento lento y tiene una madera muy dura. Aquí hay algunos de gran porte y otros parecen jóvenes, lo que me lleva a pensar que en esta zona ha habido incendios y han vuelto a brotar.

Unos metros más abajo del lugar donde están las ruinas de unas instalaciones está el arroyo, que baja por una ladera bastante empinada hasta desembocar en el río Tera cerca de la Cueva de San Martín.

Volvemos por el mismo camino subiendo la rodera que nos ha conducido hasta aquí y justo en la intersección con la pista de Vega de Tera giramos a nuestra izquierda para ver la laguna de Cuadro, que no se ve desde el camino.

 Regresamos a la pista y ya desde la lejanía se puede divisar la laguna de Garandones, nos acercamos a ella y al llegar a un cruce de caminos giramos a la derecha pasando al lado del muro de la presa.

Dejamos atrás la laguna y al poco tiempo vemos una laguna más pequeña llamada la laguna de la Roya, bajamos una cuesta y podemos comenzar a ver la laguna de Cárdena.

Para bajar debemos coger el camino que sale a nuestra izquierda antes de llegar al muro de la presa y buscamos el río Cárdena, que en esta ocasión bajaba con abundante caudal. Lo cruzamos y al poco tiempo podemos ver esta panorámica.

Durante el recorrido oímos el sonido del agua del río pero normalmente no se consigue ver ya que el Cárdena baja escondido entre una vegetación abundante; sin embargo tuvimos la suerte de verlo como en esta pequeña cascada.

Después de un tramo de bajada bastante empinado nos adentramos en un lugar lleno de helechos que nos conducirá a la zona del río Segundera, después volveremos alternativamente a uno y otro río hasta llegar a nuestro destino de donde partimos al principio, el poblado de Moncabril.
Para reponer fuerzas y saciar nuestra sed, nada mejor que tomarnos unas cañas en una terraza con el lago al fondo.

 

CAÑON DEL RÍO TERA – EL PALOMBAR – PICO DEL FRAILE

He hecho en muchas ocasiones la ruta del Cañón del Tera hasta la poza de la Fervienza, denominada también como la Cueva de San Martín, pero en esta ocasión decidí añadir una variante y fue subir por el Palombar, en los planos viene como el Palomar.
La ruta se inicia en el campo de fútbol de Ribadelago Viejo, se va siguiendo gracias a los palos colocados aunque hay veces que se desaparece el camino porque la mayor parte de la ruta discurre por roca y no hay marcas.
El mayor atractivo del cañon lo constituye la cantidad de pequeñas cascadas y pozas que vamos encontrando. Una de ellas es la llamada poza de las Ninfas, no hice ninguna foto porque el río bajaba bastante seco, no había cascada y apenas agua, otra vez será.
Un poco más adelante nos encontramos con esta poza:

Más arriba hay unas cascadas que desembocan en otra poza que apenas se ve por la vegetación que la rodea pero eso no evita disfrutar del sonido del agua, aquí y durante todo el recorrido del cañón.

Dejamos el río a nuestra derecha y ascendemos con esfuerzo hasta otro lugar muy bonito con una cascada que cae en un remanso.

Antes hemos cruzado el río a la izquierda y vamos subiendo hasta que nos encontramos con una poza que está entre árboles y apartada del río, aunque se comunica con él.

Subimos por una roca y nos encontramos con el Tera, que lo habíamos perdido temporalmente, caminando por la parte derecha y viendo imágenes como ésta hasta llegar a la Fervienza.

Después del duro ascenso llegamos a la primera meta: la Fervienza o Cueva de San Martín, aunque éste nombre se le aplica más bien a la zona de la derecha, por donde baja el arroyo Cavodosos que tiene un bosque muy variado con abundantes acebos, serbales, avellanos, abedules, fresnos…

A partir de ahora el camino se complica porque nunca había seguido esta ruta y no sabía que me podía encontrar. Había preguntado a nativos de la zona y me habían asegurado que se podía realizar, pero siempre queda la duda.

Para subir por el valle del arroyo del Palombar hay que cruzar el puente.

Pasamos a la izquierda y nos encontramos con una senda que va ascendiendo poco a poco hasta lo más alto del collado. Al principio nos rodea la vegetación de la zona con robles, avellanos, fresnos, acebos y algún tejo, pero a medida que vamos subiendo desaparece hasta que quedan las escobas, brezo…

Pasamos el collado y al coronar vemos a nuestra izquierda un valle sorprendente con muchos árboles y que se corresponde con el Arroyo de los Tejos. No nos acercamos porque no había senda, por lo que continuamos en busca de la pista que recorre la sierra. Una vez localizada tomamos la dirección hacia el pico del Fraile, durante el trayecto nos desviamos un poco para ver la laguna de Cuadro.

Después de encontrarnos con dos corzos regresamos a la pista y continuamos el camino hasta las edificaciones del pico del Fraile, pudiendo admirar las vistas del lago.

Bajamos por el camino hasta el poblado de Moncabril y terminamos una ruta nueva para nosotros después de haber disfrutado del aire y el paisaje de la sierra sanabresa