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VISITA A LAS ACEÑAS DE OLIVARES

ENTRADA A LAS ACEÑAS

Después de un tiempo cerradas han vuelto a abrir las aceñas de Olivares.
Son tres aceñas: en la planta baja está la maquinaria en aquellas aceñas que la han conservado y en la planta alta hay carteles y objetos relacionados con el río Duero, las ciudades por las que pasa y personas que, de una u otra manera, han estado ligadas al río o a las aceñas.

PERSONAS LIGADAS AL RÍO

En la primera se conserva un martillo pilón, que lo movía la rueda situada en el exterior. En la entrada “las Aceñas de Olivares” se puede ver un vídeo con el martillo en funcinamiento.

Martillo pilón y abajo rueda que lo mueve.


Además de los mecanismos que empleaban para moler, en la visita a los molinos lo que más me impresiona en sentir la fuerza del agua debajo de mis pies y la consistencia de la construcción para soportar desde el Siglo X los embates y las crecidas del río, de ahí la forma que tienen las aceñas que parecen la proa de un barco.

Aparte de otra rueda muy bien conservada, en la tercera aceña se conserva una tolva, donde se puede ver con cierta claridad como saldría el cereal convertido ya en harina. 

TOLVA

Me llamó la atención como un padre le explicaba a sus dos hijos el funcionamiento de la tolva, el sistema de engranajes, las ruedas o muelas que machacaban el trigo… Pensé que, aunque sólo fuera por eso, merecía la pena que las volvieran a abrir, ya que es necesario transmitir a las generaciones futuras como se vivía en el pasado, la importancia para de estos ingenios mecánicos en sus vidas, siendo capaces de construir edificios sólidos y prácticos, algo que no podríamos decir de construcciones actuales, como se puede comprobar fácilmente.
Por último, sugeríria que en las plantas de arriba además del reconocimiento a las personas que vivían del río, faltan carteles explicativos de lo que sucedía abajo. Creo que antes había alguno, pero ahora ya no están.

CARTEL: CIUDADES DEL DUERO





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ACEÑAS DE OLIVARES

Estas aceñas se encuentran situadas en el barrio de Olivares. Para acceder a él basta con asomarnos a la puerta del Obispo y debajo se encuentra el barrio, la iglesia (San Claudio de Olivares), el río Duero y las aceñas. 

Precisamente de su iglesia sale la noche del miércoles santo la procesión de las capas pardas, cofradía singular que se caracteriza por su escaso número y por llevar las capas propias de los  pastores alistanos, así como por otros atractivos que están reflejados tanto en el enlace inferior como en el vídeo.
PROCESIÓN DE LAS CAPAS PARDAS.

Se tiene constancia que fueron construidas en el siglo X, aunque a lo largo del tiempo sufrieron diversas transformaciones. Estos molinos pertenecieron a la iglesia hasta la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, aportando recursos constantes al cabildo zamorano. Después dejaron de usarse y quedaron abandonadas.

SÍMBOLO ECLESIAL EN LAS ACEÑAS


Varios organismos lucharon para conseguir su reconstrucción y rehabilitación, en el año 1994 el Ayuntamiento de Zamora dio un impulso a estas actuaciones hasta que en año 2008 se dieron por finalizadas las obras. 

En el interior de las aceñas se puede ver, en funcionamiento, un martillo pilón, un batán y el molino harinero propiamente dicho, todo ello maquinaria original. Además, en la planta alta, donde antaño se colocaban las tolvas y donde se subía la maquinaría más delicada para protegerla de las crecidas, se ha instalado una exposición con paneles informativos y fotografías que muestran la vida cotidiana de nuestros antepasados junto al río.

El proyecto ha incluido la reconstrucción de la azuda sobre el Duero para garantizar un caudal mínimo de agua que permita el funcionamiento de los molinos, la recuperación de un pontón a través del cual antiguamente accedían los carros que iban a la molienda.
ACEÑA USADA COMO RECEPCIÓN
La inaguración de las aceñas se realizó el 17 de julio de 2008. 

A partir de este momento se procede a abrirlas al público; para poder visitarlas había que hacerlo en grupo y a determinadas horas, pasado un tiempo las pude visitar porque para entonces ya no había trabas de ningún tipo. 
Es una obra que merece la pena ser visitada, están reconstruidas respetando la estructura tradicional, con su maquinaria visible y bien conservada.
Al cabo de un tiempo se empezó a debatir si cobrar la entrada, más tarde se cerraron y así permanecen hasta hoy, sin saber con certeza hasta cuándo…
Espero y deseo que se vuelvan a abrir para poder admirar estos molinos que llegaron hasta nosotros desde la Edad Media y son un ejemplo de nuestra cultura, que no pase como tantas veces que demos la espalda a nuestras raíces, aunque conviene recordar aquellos versos tan conocidos de Gerardo Diego:
                                            ROMANCE DEL RÍO DUERO
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor
, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
Gerardo Diego




FUNCIONAMIENTO DEL MARTILLO PILÓN – 7º CONGRESO INTERNACIONAL DE MOLINOLOGÍA.