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LAS CASCADAS DE LAS AGUAS CERNIDAS.

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CASCADA DE LAS AGUAS CERNIDAS

Iniciamos la ruta en Terroso de Sanabria, en la plaza del pueblo. En este lugar hay un rodillo que se debía de usar para compactar las carreteras.

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PLAZA DE TERROSO DE SANABRIA

Preguntamos a unos vecinos que amablemente nos indicaron por donde salir y nos informaron sobre la ruta.

Salimos del pueblo y a los pocos metros encontramos este cartel con las indicaciones básicas.

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Visto el cartel cruzamos el puente sobre la autovía y comenzamos la ruta. A pocos metros hay un desvío que corresponde al camino de Santiago, lo dejamos a la izquierda y seguimos la marcha.

Resultó curioso que en unos castaños cercanos pudimos ver un corzo o corza que se escondió rápidamente en el bosque.

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El camino es ancho, vamos entre un bosque de robles y en ocasiones salpicado por vegetación que corresponde con arroyos, caños y regatos que vamos encontrando.

No hay indicaciones del camino, salvo los pequeños montones de piedras que han dejado anteriores excursionistas y que ayudan bastante, y algunas marcas de madera con una chapa indicando con la flecha la dirección.

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Lo que sí nos acompaña casi todo el recorrido es el murmullo del agua de arroyos cercanos, habrá veces que los tengamos que cruzar, pero en esta ocasión no había ningún problema.

Llegamos a un punto que después de cruzar un pequeño puente nos encontramos con arroyo que ya nos va a acompañar hasta el valle de las cascadas.

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Cerca de nuestro destino el camino o más bien la senda desaparece y la volvemos a encontrar, la vegetación de piropos, escobas y matorral dificultan la marcha, pero a pesar de las pequeñas dificultades, aparecemos al fin en un circo glaciar.

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Un paraje rodeado de montañas y con la música constante del agua que nos lleva a localizar las cascadas a nuestra izquierda.

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El paisaje es imponente con unas paredes verticales que rodean el lugar.

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Y las aguas de un arroyo llamado El Carril o el Cabril, que caen desde las alturas en diferentes cascadas que la vegetación no permite ver o nosotros no supimos buscar el lugar más adecuado para disfrutar de la vista de todas las cascadas.

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Después de descansar tomamos el camino de regreso. Enseguida tomamos la senda y ya no la volvimos a perder, salvo más adelante en un cruce de caminos que nos equivocamos pero rectificamos y llegamos a nuestro punto de destino: Terroso.

Entre los helechos.

No es una caminata dura, pero son unos 14 kilómetros aproximadamente, sumando la ida y la vuelta. Tardamos unas tres horas y la pendiente no es muy grande, así que se puede caminar a buen ritmo.

Ruta recomendable, en especial en primavera si ha habido lluvias abundantes, sino imagino que apenas si se podrán ven las cascadas.

REPETIREMOS.

Hay una página que me sirvió de gran ayuda y además me parece bastante fiel en cuanto a las indicaciones y las características de la ruta. La pongo a continuación:

Cascadas de las Aguas Cernidas.

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LA CASCADA DE ABELÓN

El año pasado fue la primera vez que tuve noticia de la existencia de una cascada en Abelón de Sayago, es más, no era capaz de situar el  pueblo en el mapa.
Este año me volvieron a hablar de ella y me propuse visitarla, me aconsejaron que lo hiciera en primavera o después de abundantes lluvias y precisamente ahora ha sido el momento ideal, así que aprovechamos el sábado para ir, ya que las nubes y chubascos nos concedieron una tregua.
Abelón está a unos 35 kilómetros de Zamora, saliendo por la tarde da tiempo para llegar al pueblo y visitar la cascada. 
Abelón tiene dos barrios y hay que llegar al segundo para iniciar la ruta. Una vez llegados a la báscula sale una calle a la derecha, la tomamos hasta que se acaba la calle y comienza un camino de tierra, a partir de este momento nos encontraremos con palos que nos señalan nuestro destino.
 
Nos encontramos con el paisaje propio de Sayago, la presencia de encinas con cortinas a derecha e izquierda, praderas que guardan las ovejas churras, tan abundantes en esta comarca.
Optamos por ir a pie desde el pueblo, creo que son unos cuatro kilómetros, aunque se puede ir en coche hasta las cercanías y así la distancia se acorta bastante.
 
 Cuando ya nos vamos acercando a nuestro destino, desaparecen las encinas y aparece el matorral.
Estamos en los Arribes, ya se distingue en la distancia los cortados del río Duero. Un cartel explicativo nos informa que la cascada que vamos a ver procede de la caída de agua de un regato, un simple regato capaz de crear este espectáculo.
 
 
Debido a las lluvias el arroyo baja con bastante fuerza, anunciando lo que vamos a ver.
  
Unos metros más abajo, después de bajar una cuesta, aparece una cascada impresionante provocada por la caída del agua del regato  hasta el río Duero.
Estuvimos disfrutando de los alrededores y pudimos contemplar desde la distancia como el Esla entrega sus aguas al río Duero.
 
También disfrutamos de los conjuntos de rocas que coronan el paisaje creando composiciones increíbles, como si una mano invisible hubiera moldeado el paisaje. Como dice el escultor zamorano Coomonte: “el mejor escultor es la naturaleza”.