CASTRELOS, PUEBLO DE LA ALTA SANABRIA

CASTRELOS
CASTRELOS

Castrelos es un pequeño pueblo situado en la Alta Sanabria, pertenece al ayuntamiento de Hermisende junto con San Ciprián de Hermisende, la Tejera y Castromil; ésta última localidad pertenece a dos provincias: Zamora y Orense. 

Castrelos está cerca de la Autovía de las Rías Bajas, a unos tres o cuatro kilómetros. Tiene muy pocos vecinos, aunque en verano el pueblo se llena. Comparte con el resto de los pueblos de la zona una forma muy especial de hablar, con una mezcla de castellano, gallego y portugués, sin poder determinar qué tipo de dialecto es:

El habla

Uno de los aspectos más llamativos de este municipio es la singularidad de su habla, surgida como consecuencia de factores históricos y socioculturales derivados de su posición fronteriza con Galicia y Portugal, y que actualmente muestra claras evidencias de una notable influencia recibida de la lengua gallega y portuguesa.

La peculiaridad del habla de Hermisende y sus anejos (La Tejera, San Ciprián, Castrelos y Castromil) ha llevado a algunos lingüistas a encasillarlo en alguna de las formas de dialecto posibles, sin que exista en la actualidad una unidad doctrinal.

La formación de este habla se remonta a la Edad Media, y tiene su origen en el carácter fronterizo de su territorio, en constante disputa por parte de los distintos reinos existentes a lo largo de la historia, situación que provocó un continuo desplazamiento de la línea de frontera y que, en más de una ocasión, situó a este territorio como tierra de nadie. También hubo múltiples intentos por alcanzar una delimitación oficial y definitiva, como la acaecida durante el reinado de Alfonso IV de Portugal (1325-57), con el nombramiento de comisiones para la delimitación fronteriza hispano-lusa.

Durante la Guerra de Restauración portuguesa (1640), las poblaciones de São Cibrão, Ermesende y Teixeira, hasta entonces portuguesas, se desmarcaron de la causa del nuevo rey luso, Juan IV de Portugal, y del sentir generalizado de la provincia de Trás-os-Montes, motivo por el que quedaron definitivamente vinculadas a España.

Con posterioridad, y básicamente consecuencia de las interrelaciones de las localidades de este municipio con sus poblaciones vecinas, tanto españolas como portuguesas, se fue conformando una situación lingüística particular que ha perdurado hasta nuestros días. En este sentido, Clarinda da Azevedo Maia dice que “las variedades dialectales relacionadas unas con otras sin casi inexistentes puntos de transición, constituían un verdadero continuum dialectal, constituyendo así, toda esa zona, una compleja región de cruce de rasgos gallego-portugueses y leoneses”.

Fuente: la Wikipedia.

Con respecto a este tema, hay una entrada muy interesante y muy completa publicada en el blog: photoxibeliuss.blogspot.com.es.

CARRO

Los habitantes de esta zona, pero especialmente los de Castrelos, son muy acogedores y suelen ayudarse entre ellos para todo tipo de trabajos. Una de las formas más arraigadas entre la comarca de Sanabria es el concejo, consiste en juntarse los habitantes del pueblo para realizar tareas comunes como arreglar un camino, preparar un caño para regar… aunque debido a la despoblación y envejecimiento de los habitantes de los pueblos cada vez se utiliza menos este tipo de prestación personal.

CASA DE PIEDRA

Cerca de Castrelos se encuentra el río Tuela, un río que nace en la Sierra Segundera, pasa por el municipio de Lubián, Hermisende, para seguir su curso por tierras portuguesas y desembocar en el río Duero. Sus aguas son frías y en sus orillas crecen árboles de ribera, siendo tan abundantes que tapan casi por completo el río, aunque si se camina cerca se puede oír su murmullo y en los claros disfrutar de la transparencia de sus aguas.

EL RÍO TUELA TRANSPARENTE

Los pueblos de la Alta Sanabria tienen en las montañas que los rodean parques eólicos que les proporcionan abundantes ingresos permitiéndoles tener unas cuentas saneadas, así como llevar a cabo proyectos que otros pueblos no se los pueden permitir, aunque casi todos suspiran por tener algún tipo de actividad que revitalice la zona y atraiga población. Hasta ahora no ha sido posible encontrar nada que consiga evitar que los pueblos se vacíen y se queden en ellos unos pocos habitantes siendo además personas mayores, sin población joven que mantenga las casa abiertas.

CORREDORES Y PARRAS

Después de vivir en Sanabria bastantes años y de regresar sin perder el contacto con sus habitantes,  siento  tristeza al comprobar como los pueblos se sumen en el abandono, como el mundo rural con todas sus tradiciones va desapareciendo, solo cobran vida en los meses de verano que regresan sus habitantes y sus casas se abren, pero termina la temporada y regresa la soledad y el invierno. Es muy duro vivir así, sin un centro de salud, sin escuela e incluso el cartero lleva el correo de vez en cuando; se cierran las tiendas, los bares y solo queda la soledad. En algunos los pocos vecinos que viven casi ni se ven porque viven el barrios alejados.

CAMINO DE CASTRELOS A SAN CIPRIÁN DE HERMISENDE

Cuando paseo por Murias, Cerezal de Sanabria, Galende, San Martín, Castrelos, Hermisende, Trefacio, Cerdillo, Vigo, San Ciprián de Sanabria… admiro su paisaje, sus bosques, sus fuentes, sus montañas, su fauna, sus rutas y caminos tradicionales pero echo de menos a sus habitantes que poco a poco van desapareciendo. Esto sucede en Sanabria y en toda la provincia de Zamora. Por ello, creo que resulta interesante la lectura de un artículo publicado este verano en “el País” por Julio Llamazares y que pone el dedo en la llaga sobre el problema de la despoblación:

Osos

Las autoridades de Asturias y de Castilla y León están muy contentas porque esta primavera se han contabilizado más de 50 hembras con crías en los territorios oseros de la cordillera Cantábrica, lo que certifica la recuperación del oso. Yo también me congratulo de ello, cómo no, pero, en su caso, me preocuparía más de que hubiera 50 mujeres con hijos en esos mismos territorios, que no las hay ni de lejos. Tanto ocuparnos del oso y del urogallo y al final va a resultar que la verdadera especie en extinción en muchas zonas de España es el hombre.

En el lugar en el que paso mis vacaciones vieven en el invierno 20 personas (hace 10 años había tres veces más) y lo mismo sucede en todos los pueblos y hasta ciudades de alrededor. Año a año la población disminuye de manera galopante en muchos lugares sin que a nadie parezca preocuparle lo más mínimo como sí sucede con el oso, el urogallo o el lince ibérico. Eso sí, los políticos continuamente hablan de la despoblación como un problema para el que anuncian medidas que nunca llegan. Lo único que llegan son los recortes de servicios y de inversiones que se justifican precisamente en lo que se denuncia: el bajo número de beneficiarios. Que es como decir que el oso desaparece porque no hay bosques mientras se talan los existentes porque cuesta mantenerlos.

La única esperanza que les queda a las personas que viven en esas regiones es que, cuando los osos estén recuperados del todo, cosa para la que ya falta poco según parece, las autoridades empiecen a preocuparse de los humanos, que al fin y al cabo nos diferenciamos poco de aquellos, sobre todo puestos de pie y gruñendo. No hay más que ver los documentales de naturaleza y compararlos con el Parlamento.

Más artículos en el siguiente enlace: artículos en el País de Julio Llamazares.

36 pensamientos en “CASTRELOS, PUEBLO DE LA ALTA SANABRIA”

  1. Gracias por esa sensibilidad especial que tenéis hacia nuestra Sanabria y sus pueblos. Leyéndoos me ha invadido la tristeza, y esas fotos en las que la naturaleza se adueña de los rincones y enseres abandonados…
    Sin remedio vemos como todo se pierde, lo que dio el origen a nuestras vidas y crearon nuestros antepasados con sus propias manos.
    Hoy que se protegen tantas cosas, sería necesario proteger nuestros pueblos y también a las personas. Llegará un día que será tarde…

    Un abrazo.

    Me gusta

  2. Me encanta Julio Llamazares🙂

    En la primera foto el pueblo se parece mucho (pero mucho, mucho) al de mi santo, en el Alto Bierzo, donde también hablan un “dialecto” peculiar que no es leonés, ni castellano, ni gallego, pero es un poco de las tres cosas y también tienen molinos eólicos, poca gente, ninguna esperanza…Duele ver el abandono de esas casas tan bonitas, tan sólidas, tan hechas para durar, la maleza entrando por las ventanas… Y no sólo los pueblos, también las ciudades pequeñas están recorriendo el mismo camino, se empieza a dar el caso de que los abuelos que por el invierno cerraban la casa del pueblo para pasar el invierno en la ciudad, cerca de los hijos están viendo como los hijos se van haciendo también más viejos y los nietos tienen que abandonar la ciudad, porque tampoco allí hay futuro para ellos

    Muy buena entrada. Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    1. Así es, es una cadena que conduce a ninguna parte, a la nada, a los pueblos y ciudades vacíos o con una población mayor que no genera riqueza, sin ningún futuro y nuestros hijos pensando en marchar a su pesar porque no hay futuro.
      Gracias, Adra, me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo.

      Me gusta

  3. Gran entrada, Valverde. Como dice Inés, has sabido cargarla de sensibilidad y, al terminar, te queda un regustillo amargo como cuando visitas nuestras aldeas “de verdad”. El valle de Hermisende es una zona muy especial, yo diría que con personalidad muy propia incluso dentro de la “Alta Sanabria”. Merece la pena conocerlo.
    Un abrazo y gracias por el enlace

    Me gusta

    1. Como bien dices la zona de Hermisende es diferente a las demás dentro de la Alta Sanabria y sus gentes son muy acogedoras, enseguida se interesan por la gente. Le tengo especial cariño porque mi primer trabajo fue en Hermisende y guardo un recuerdo imborrable.
      Un abrazo.

      Me gusta

  4. Ya lo creo que es interesante.. Por extremadura está pasando lo mismo, pueblos casi deshabitados y abandonados a su suerte. Hoy se están preocupando más de que la raza animal no desaparezca y la humana, menguando a marchas forzadas.
    Gracias Segundo por compartirla.Buen fin de semana.
    Un beso.

    Me gusta

    1. Pienso que todos tenemos nuestro lugar en este mundo, pero sorprende y en algunos casos irrita que se le dé tanta importancia a la conservación y recuperación de especies animales en peligro de extinción, que la tiene, y no sea posible invertir y conseguir que el mundo rural aumente su población, que los pueblos se estén muriendo desde hace mucho tiempo y estén en peligro de cierre. Se ha hecho un modelo de desarrollo capitalino, se prima a las ciudades y se recorta en los pueblos y no tiene visos de cambiar de tendencia.
      Un abrazo, Laura, y buen fin de semana.

      Me gusta

  5. Es una lástima, en efecto, ver cómo los pueblos van quedando abandonados para pasar a la ciudad, donde todo parece más deshumanizado, empezando por esa ayuda entre vecinos de la que usted nos habla, y que tantas veces se echa de menos en la ciudad, donde a veces uno puede desangrarse en plena calle sin que nadie se detenga.

    Buena noticia, al menos, la de las crías de osos! Ojalá las haya buenas también para las personas pronto.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

    Me gusta

  6. Es lo que tienen los pueblos pequeños, todos se conocen y están dispuestos a echar una mano cuando hace falta.
    Pero el camino que llevamos es que a final estos pueblos tan pequeños queden abandonados, pues las condiciones de vida, de la vida moderna a la que todos aspiramos, se deterioran y los jóvenes abandonando el lugar.
    Un abrazo.

    Me gusta

Si lo deseas, deja un breve comentario, lo agradeceré.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s