PELEAS ENTRE AMIGOS

Aunque ahora nos veáis así de tranquilos, no os engañéis, nuestro primer encuentro fue una auténtica riña de gatos. Pero primero empecemos por presentarnos:

– Me llamo Milú, soy de la raza ragdoll, mi dueño me compró en un pueblo de Zamora y vivo en Madrid; me puso Milú, porque le gustan mucho los cómics de Tintín y su fiel amigo amigo es un perro que tiene ese nombre. Soy el más guapo y más grande. Tengo diez meses y, según dicen,  todavía creceré otro tanto. Soy de carácter tranquilo, obediente y dócil, tanto que me ponen una correa y me sacan a pasear a la calle. Yo, encantado.
 
– Mi nombre es Chetos, vivo en Zamora,  tengo tres meses y soy de raza europea; mi dueño (hermano del dueño de Milú) tenía muchas ganas de tener un gato pero sus padres no estaban muy  convencidos de tener un animal en casa, hasta que el día de su cumpleaños me llevaron con él y me han acogido con mucho cariño. No soy tan guapo y tan grande como Milú, pero soy un diablillo y todos dicen que soy muy simpático.
– Ya había estado en Zamora en más ocasiones. El viaje es incómodo porque tengo que viajar metido en una caja para gatos y se me hace pesado. En esta ocasión la sorpresa fue que al abrirme la caja me encuentro con una pequeña fiera con los pelos erizados y unos maullidos que indicaban que estaba de mal humor, yo no le di importancia, pero ese recibimiento me fue poniendo nervioso poco a poco, algo raro en mí porque no suelo inmutarme ni asustarme mucho.
– ¿Cómo no me iba a enfadar y erizar? Estaba tranquilo durmiendo en una cama tan feliz cuando me despiertan y me ponen delante de un animal enorme al que no conozco, así que la reacción normal es enfadarme, ¿por qué vino a invadir mi espacio y mi casa?
– El primer día estuvimos enfrentados con unos maullidos tales que asustábamos a toda la familia; ese día estuvimos tanteándonos, de vez en cuando nos enzarzábamos y donde iba uno le seguía el otro.
La situación se hizo tan tensa que a Milú lo metieron en una habitación, porque estaba muy agresivo y eso no era normal en él; yo, como cachorro que soy, andaba a su alrededor provocándolo,  además sentía curiosidad por saber como era un gato.
– Tuvimos  que dormir en habitaciones separadas porque sino no habríamos dejado dormir a nadie en la casa ni en la de los vecinos con nuestros maullidos, peleas y carreras, uno haciéndole sombra al otro.
Al día siguiente todo cambió, ya nos habíamos acostumbrado a estar juntos, a comer sin problemas uno al lado del otro. a jugar, correr, esconderme por todos los recovecos de la casa y Milú buscándome.
– Tan entretenido estuve que me olvidé de todos, me encantaba estar con Chetos. Es un gato muy juguetón y muy cariñoso. Lo echaré de menos.
– Yo también lo voy a echar de menos, porque ha sido mi compañero en estos días. Para que veáis una muestra de nuestros juegos, aquí tenéis un vídeo.
Hasta pronto.
Anuncios

29 pensamientos en “PELEAS ENTRE AMIGOS”

  1. ¡Qué tiernos! No sé con cuál me quedaría… creo que con los dos juntos, ahora que se llevan tan bien. Espero que no acusen el cansancio de estar de Madrid a Zamora y de Zamora a Madrid, y que se porten bien en el coche. De todas formas tendrás que tener la aspiradora a mano con tanto pelo gatuno esparcido por ahí.Saludos

    Me gusta

  2. Al ver a este par de socios me he acordado de mi Gus que sigue en el reino gatuno, pero nos regaló 19 años gatunos de lo más intensos.Besines utópicos, Irma.-

    Me gusta

  3. Es un diablillo porque todavía es un cachorro, pero también es muy tierno y muy simpático; tiene muy buen carácter, tanto que se deja bañar sin ningún problema. Claro, a nadie le gusta que le invadan su territorio y más un gato el doble de grande que tú; eso impresiona.Un abrazo, Marilyn.

    Me gusta

  4. Nosotros ya habíamos tenido gatos, pero en el pueblo, donde disponían de libertad para salir a la calle, al monte y volver; por eso, mis hijos siempre han querido tener gatos y ahora que han podido los han conseguido, aunque a mi mujer y a mí no nos hacía ninguna gracia tenerlos en un piso. Ahora estamos encantados.Un abrazo.

    Me gusta

  5. Jamás he tenido gatos 'de mi propiedad'. Eso sí, todos los días sufro el acoso (!) de tres hermosotes gatazos que pasean campantes por el tejadillo de mi casa y encuentran acomodo encima de mi coche.Su libertad de movimientos supera con creces mi capacidad de aguante.No sé si alguna vez se me ablandará el corazón y me agencio un gatito como Chetos o Milú.¡Estos sí son tiernos y simpáticos! No tal 'mis' visitantes nocturnos. Horror.Me ha encantado la entrada y el vídeo.Un fuerte abrazo

    Me gusta

  6. Pili, ha salido el comentario. Nosotros ya habíamos tenido gatos en el pueblo pero allí campaban a sus anchas y muchas veces se subían al capó del coche al calor del motor, en este caso son gatos criados en casa y tienen un comportamiento más tranquilo, aunque se montara la que montó entre los dos gatos hasta que se acostumbraron uno al otro. Chetos lo tenemos porque fue un regalo a nuestro hijo y no pudimos rechazarlo, pero ahora es el compañero y el entretenimiento de la casa.Un abrazo.

    Me gusta

  7. El pequeño se las trae… jajjaja. Es encantador. Me he reído un buen rato con el vídeo, Valverde. Entre machos, siempre defienden su territorio y, como dice alguien por ahí, menos mal que no había hembra por medio…Un abrazo, Valverde.

    Me gusta

  8. Encantador relato Valverde. Yo también he tenido una semana en el pueblo con gatos, bueno, en mi caso gatas. Cada vez que acudo al pueblo ya saben mis incondicionales que he llegado pero, esta vez, aparte de las tres de siempre aparecían cuatro mas pequeñines que al final acabaron integrándose después de tanto recelo. Este tipo de juegos son importantísimos para aprender a controlar las fuerzas y utilizarlas de forma comedida con sus semejantes, evitando infringirse heridas mortales en las peleas de adultos; por supuesto, además también les es útil para ejercitarse muscularmente y poder sobrevivir de algún modo en su medio habitual.Los gatos son animales extraordinarios para cazar, sin duda, superdotados morfológicamente.Saludos.

    Me gusta

  9. Son animales ágiles capaces de saltar a lugares increíbles con una facilidad pasmosa y moverse sin hacer ningún ruido, tenemos que tener cuidado con Chetos porque se sube a cualquier lugar y hay que irle enseñando. De todas las maneras es muy dócil. En casa nos encantan los gatos.Un abrazo.

    Me gusta

Si lo deseas, deja un breve comentario, lo agradeceré.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s