LA ALDEA SE VISTE DE BLANCO

El año pasado descubrí en primavera un lugar cercano a Zamora llamado “La Aldea”, y escribí una entrada sobre este lugar:
EL CAMINO DE LA ALDEA.
Este año regresamos para ver como evolucionaba la floración y apenas si había comenzado. La foto superior corresponde al domingo pasado.
Así que ayer tomamos el mismo camino y la panorámica era muy distinta.

  Los almendros estaban cuajados de flores inundando todo el contorno con su perfume. A lo lejos suena el motor de un tractor que prepara la tierra apenas humedecida por las últimas lluvias y a su alrededor corre alegre un perro disfrutando de su libertad.

 Este año ha sido tan seco que esperaba la llegada de la primavera con inquietud pensando que quizás los árboles no fueran capaces de lucir sus galas, pero llega el momento y se cargan de un manto blanco como si fuera una nevada primaveral.

 La naturaleza saca sus galas y se pone el vestido blanco que abre camino a toda la variedad de colores que guarda escondidos en los neveros del invierno y eso sin apenas lluvias.

 El arado ha hecho su labor: abre la tierra, la remueve y busca airearla, renovarla, para que dé su fruto.

 El río sigue su curso, imperturbable, regalando vida a su paso, haciendo con sus aguas un cauce más profundo, salvando presas y venciendo obstáculos,  hasta que llega a su final en el mar.
No muy diferente es nuestra vida.

 
 

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44 comentarios en “LA ALDEA SE VISTE DE BLANCO

  1. Un paseo bien aprovechado y muy relajante. Temprana y hermosa floración pero poca lluvia. Ojalá no vengan trombas de agua que hagan que se pierdan las flores.Gracias por compartirla primavera.Un abrazo y feliz semana

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  2. Preciosas fotos: ahora es cuando la naturaleza, el paisaje se revela con toda su fuerza y su rabia. Gran difusión la que haces al entorno de Zamora. Paso a ver la entrada anterior. Un cordial saludo y buena semana.

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  3. Has utilizado una expresión que, además de encantarme, puede titular a todas tus bellísimas fotos: nevada primaveral.Recuerdo la entrada anterior que hiciste sobre este paraje, y también recuerdo al ver ese camino franqueado por almendros, las veces que lo he recorrido en bicicleta (también paseando).Gracias por traerme este rinconcito de Zamora que tanto me gusta y que tantos recuerdos me trae.Un fuerte abrazo, Valverde.

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  4. Los árboles se visten de blanco doblemente: por la floración y por las últimas nieves que deja el invierno.Bonitas las fotos; por aquí no suelo ver almendros con tanta altura.Saludos.

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  5. Me encanta que te encante el título. Considero importante condensar en pocas palabras lo que contiene la entrada y me lleva a veces bastante tiempo. Me alegra saber que despierta recuerdos de tu niñez; buenos lugares para perderse antes y ahora.Un abrazo.

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  6. Tommy, aquí la nieve brilla por su ausencia. Los almendros en algunos lugares de Zamora comienzan en febrero a florecer y alcanzan su esplendor en la primera quincena de marzo, como sucede en los Arribes, que tiene un clima más mediterráneo aun que esté en la meseta.Gracias por tu comentario.Un saludo.

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  7. Algunas de tus fotos me recuerdan los páramos que describían Unamuno o Azorín en sus escritos o que pintaba Zuloaga. En su desnudez son también muy hermosos. Por cierto, creo que hay un pueblo en Salamanca, en las Arribes dle Duero, que también se llama Aldea. Saludos

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  8. Carmen, hay un complejo turístico que se llama Aldea Duero que pertenece al antiguo poblado de Saucelle de los empleados de la empresa hidroeléctrica a no ser que sea Aldeadávila, que no creo.Un cierto aire puede que tengan, pero nunca lo hubiera pensado.Un saludo.

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  9. Hola, Valverde:Un placer viajar con tus imágenes, es como sentir la esencia de la naturaleza en las pupilas, es una belleza envolvernos de oxígeno con ellas, me han encantado, y las he saboreado.Un beso.

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  10. No sabría decidir a estas alturas si lo que me reabsorbe es la belleza de este blog hecho imagen/compostura, o es el recentísimo aldabonazo primaveral, que se da a respirar echando un vistazo a 'Valverde de Lucerna'. O ambas a la vez.Así que, en la duda me quedo, feliz.Y un abrazo y saludo

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  11. Los gigantescos ramos de flores ofrecidos por los almendros, son para todo aquel que sea capaz de alimentar su mirada al amparo y admiración de estos grandes momentos de generosidad muy propios de la naturaleza.Saludos.

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