LA FE DE ISABEL

ERMITA DE LA VIRGEN DE LA ALCOBILLA
Cuando conocí a Isabel tendría unos 65 años, era viuda, su matrimonio duró poco porque se casó mayor y su marido murió cuando trabajaba de barrenero  en las obras de la sierra, pero fruto de su matrimonio fue su hijo Alberto, fruto a veces dulce y a veces amargo, en este momento más amargo que dulce porque no le da más que sinsabores, su madre hace lo posible y lo imposible para que encauce su vida, pero Alberto va cumpliendo años y no se vislumbra que vaya a cambiar de vida, pero lo quiere sin reparos, quizás demasiado.

Isabel vivía de su trabajo como modista y de la pensión que le quedó de su marido, atendía el huerto y las gallinas y siempre estaba dispuesta a participar en las actividades que se organizan en el pueblo; tiene artrosis en las manos de tanto coser y la vista cansada, propia de las personas que necesitan mantener la vista fija; de tanto trabajar en el huerto y arrastrar la leña para el hogar, sus huesos y articulacones protestan.

Todos los días Isabel iba a misa, sin faltar ningún día, hiciera frío o calor, nada más oír las primeras campanadas se cambiaba de ropa y arreglada como en las mejores ocasiones salía de casa en dirección a la iglesia, tenía la fe propia de las gentes de los pueblos, con sus creencias tradicionales, quizás para algunos trasnochadas o incluso equivocadas, pero Isabel tiene esa fe enraizada heredada de sus antepasados y que forma parte de su vida. En más de una ocasión le dijeron que como era posible que fuera tan devota, que no faltara nunca a misa y fuera tan fiel a Dios cuando Dios no parecía que lo fuera tanto, que ella se portaba bien con Dios pero Dios le había dado una vida de sufrimiento, quedándose viuda y con un hijo sin futuro, mucho rezar pero no obtenía respuesta, pero Isabel siempre respondía que gracias a sus oraciones y sus misas conseguía fortalecerse y afrontar los sufrimientos que le asediaban,  que esa fe la mantenía en pie, yendo a misa o al rosario le hacía crecer la esperanza de un futuro mejor.


Isabel no sólo era se desvivía con su familia sino que ayudaba a todas las personas que recalaban a la puerta de su casa, siempre haciendo al bien, pensando siempre más en los demás que en sí misma, si alguien tenía una preocupación, ella era el paño de lágrimas; si se enteraba que tenías un problema, allí estaba ella para echarte una mano aunque tuviera que revolver Roma con Santiago; en más de una ocasión se disgustó porque decían que se metía demasiado en la vida de los demás, pero eran las malas lenguas, Isabel no cambiaba el rumbo de su vida.


Tenía un numeroso grupo de amigas que se sentaban en el poyo de la puerta de su casa y charlaban sobre las vicisitudes de los habitantes del pueblo, de si iba a nevar o no… y, por supuesto, se hacían confidencias sobre los problemas de unas y de otras.


Un día Isabel nos dejó, se fue sin avisar, su corazón era tan grande que ya no pudo más y dejó de latir, Isabel se marchó aunque siempre la recordaremos ayudando a unos y otros; esa era su forma de vivir y su fe. 

Esta entrada está motivada por una invitación para hacer una entrada sobre el tema de la fe, promovida entre otros por el blog:PENSAMIENTOS JFS.

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50 pensamientos en “LA FE DE ISABEL”

  1. Antes de poner cuatro letras sobre asunto tan trascendente como la fe, decir cuánto me ha gustado la iglesia de la Virgen de la Alcobilla, de la fotografía.Sobre la fe, en especial de esa que se considera de las personas mayores, que van a misa, rezan etc… que no debe confundirse con la beatería, que esto es otra cosa, solo decir que su creencia les produce bienestar, les proporciona paz interior y eso es mucho en estos tiempos en lo que nada satisface. Un abrazo.

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  2. DLT, has resumido mi entrada con claridad y ésa era mi intención, un reconocimiento a esa fe hoy denostada, a los mayores les da seguridad frente a la incertidumbre, forma parte de su educación y se merece todo el respeto.En esa ermita y sus alrededores se celebra una romería el 8 de septiembre y tiene unos castaños centenarios.Entrada de Xibelius sobre este tema:http://photoxibeliuss.blogspot.com/2009/08/los-castanos-de-nuestra-senora-de-la.htmlEspero que funcione el enlace porque merece la pena la lectura de esa entrada.Un abrazo.

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  3. Hola Valverde me ha gustado mucho leerte en este día en el que hoy después del dia 8 me he sentido con ganas de escribir estoy pasando unos diás no muy buenos pero pasarán.Un abrazo

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  4. Es la grandeza de este tipo de personas dedicadas a los demás, capaces de bajar un pedazo de cielo a los pies de la gente más necesitada de amor y compañía. No soy creyente pero, admiro la labor y la fe de estas personas altruistas merecedoras del mayor respeto. Saludos.

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  5. Arena, imagino como lo estás pasando, por eso agradezco el esfuerzo de comentar, aunque este tema es muy oportuno ya que pienso que aunque sea a través de la tecnología, podemos ayudarnos, animarnos y tener fe en el futuro.Un abrazo muy fuerte y hasta pronto.

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  6. Una gran entrada, Valverde… y cargada de verdad. Yo no sería capaz de criticar a nadie por tener o no tener fe: para muchos es una ayuda imprescindible y, además, les hace mejores. Llevo peor cuando se intenta imponer u oficializar de alguna manera.Un abrazo,Valverde.¡Y gracias por el enlace! Me ha alegrado ver la Alcobilla encabezando tu entrada

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  7. De nada Xibelius, estuve hace poco allí, hice fotos y cogimos alguna que otra castaña. Busqué información sobre la Alcobilla y saliste tú, no conocía esta entrada y me gustó.Respecto al tema sobre la fe, yo respeto a la gente que tiene creencias religiosas y les hace ser mejores personas, les ayuda en su vida y respetan las creencias religiosas o no de los demás.En este caso, he escogido a este mujer como prototipo de personas que sufren el menosprecio de los demás por su fe pero ellas con su vida se ganan el respeto.Gracias por venir y un abrazo muy fuerte.

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  8. No he conocido a Isabel. Si a gente como ella que por más golpes que les da la vida, siempre están ayudando a los demás.He sido vuntaria de Cruz Roja y te encuentras personas en esta vida con problemas tremendos y con una alegría y una fé increibles, te hacen ver los tuyos insignificantes.Isabel habrá dejado un gran recuerdo a los que la conocieron.Un beso.

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  9. Laura, existen muchas personas así. Isabel es una mujer que representa a muchas mujeres como ella, que afrontan la vida con valentía y todavía tienen tiempo para los demás.Si que dejo un gran recuerdo y un gran vacío, la echamos de menos.Un abrazo.

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  10. Qué suerte tienen los que creen en Dios y en una vida más allá de la muerte. Es un gran consuelo para afrontar el sufrimiento en esta vida. Los que somos agnósticos (o los que se declaran ateos)tenemos la desgracia de no contar con ese paño de lágrimas. ¡Qué le vamos a hacer! No es algo que uno pueda elegir. Es cuestión de tener o no tener fe. Y eso no se elige.Un saludo.

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  11. Gracias de corazón por participar y contar así una historia apasionante para un día tan especial, aún sigo visitando los rincones que han estado y no de jo de sorprenderme gratamente.Te dejo un abrazo muy agradecido.

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  12. No conocía tu faceta como narrador, Valverde, pero me ha encantado. Tu relato encierra la ternura, empatía y generosidad de todas esas gentes que, como Isabel, siguen haciendo con su forma de vida para con los demás, que este mundo tenga sentido. No creo que sea una cuestión de fe ser generoso con los demás, creo que esas cualidades son ajenas a la religión o a ser creyente o no.Me ha encantado la cvalidez de tu relato.Un fuerte abrazo.

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  13. Yo tampoco conocía esta faceta y me ha sorprendido.Ser generoso es una cualidad que se tiene o no se tiene, en este caso la fe le ayudaba a Isabel a superar sus dificultades, pero a diferencia de otras personas, Isabel u otras mujeres del mismo tipo que conozco y he conocido, ayudar a los demás forma parte de sus creencias y viven su fe siendo desprendidas.Eso no excluye a las personas que tienen otro tipo de fe que también les conduce a hacer el bien o ayudar a los demás.Un abrazo, Marisa y gracias por tu comentario.

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  14. Que bella historia la de Isabel. Y murio feliz, y es querida y recordada por la gente de su pueblo y ahora por tu relato. Es que la fé es la que nos da la fortaleza para seguir el rumbo de nuestra vida. Un placer conocerte por via de este conversatorio sobre la fé. Te sigo! un abraXo.

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  15. Resulta que ahora tengo un hermano "narrador". No es que me sorprenda porque siempre ha sabido contar las cosas muy bien. Muy bonita la historia, pienso que es importante que se conozca la labor que realizan estas mujeres. Seguro que quienes la conocieron no la olvidarán. Un Beso

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  16. Siempre he admirado a esas mujeres luchadoras que, a pesar de los palos que les da la vida siguen adelante sorteando todo tipo de obstáculos para sacar adelante a sus familias y encima no se olvidan del prójimo a la hora de echar una mano. Preciosa la entrada.Un abrazo.

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  17. Al leer tu historia se me ha venido a la mente ese poema tan bonito de Hamlet Lima Quintana, Gente Necesaria. No sé si lo conoces pero aquí te lo dejo para que lo leas.Hay gente que con solo decir una palabraEnciende las ilusiones y los rosales.Que con solo sonreír entre los ojosNos invita a viajar por otra zona.Nos hace recorrer toda la magia.Hay gente que con solo dar la manoRompe la soledad, pone la mesa,Sirve el puchero, coloca las guirnaldasY con solo empuñar una guitarraHace una sinfonía de entre casa.Hay gente que con solo abrir la bocaLlega hasta los limites del alma,Alimenta una flor, inventa sueños,Hace cantar el vino en las tinajas…Y después se queda como si nada.Hay quien se va de novio con la vidaDesterrando una muerte solitaria,Pues sabe que a la vuelta de la esquina,Hay gente que es así, tan necesaria.Me ha gustado mucho la foto de esa ermita tan bonita.Un abrazo.

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  18. JOSE RAMÓN, gracias por tu visita y tu comentario. Pasaré por allí.MARILYN RECIO, la fe movía a Isabel a hacer el bien, hoy es recordada y lo seguirá siendo. Pasaré por tus blogs y espero seguirte.CRISTINA, ya sabes que lo de contar viene de familia y lo hemos heredado, pero lo de narrarlo por escrito me resulta más difícil. Espero seguir exprimiendo mi imaginación y contando otros relatos. CARMEN Y ALFONSO, estas mujeres las hay por todos los lados y se sacrifican por los demás, el problema es que parece que eso es lo normal, que se sacrifiquen y no se les reconoce su comportamiento. Gracias por vuestra visita.GLORIA, me has dejado, como dicen ahora, flipando. Me ha gustado el poema porque expresa poéticamente lo que yo he expresado en prosa.Si te hagustado la foto de la ermita, más te gustaría el contorno con castaños centenarios y hasta alguno milenario con ramas retorcidas. Tengo previsto escribir una entrada sobre este lugar. Por ahora, a esperar.Un abrazo y gracias por tu visita.

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  19. Me ha emocionado mucho este relato, Valverde. Es de una gran suerte que en nuestra vida podamos conocer a personas como Isabel. Descanse en paz esta señora.En el precioso libro "El mundo amarillo", su autor, Albert Espinosa, dice algo así como que cuando una persona fallece su recuerdo queda para siempre en la mente de aquellos que le conocieron. Y a esto yo añadiría que ni siquiera hace falta haber conocido a estas personas en vida, basta con que nos hayan dejado un testimonio vital con el que nuestras almas conecten y al que podamos acudir para aprender y fortalecernos.Un abrazo Valverde.(Soy Laura, la novia de tu hijo. Como somos varias las Lauras que te comentamos, a partir de ahora firmaré como Laumar 🙂

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  20. MARÍA EUGENIA, mujeres así las hay pero suelen ser personas anónimas que pasan por la vida de forma silenciosa. Gracias por tu comentario.LAUMAR, ya decía yo que Laura eras, buena decisión. Estoy de acuerdo contigo, estas personas van dejando una huella e influyendo en todos los que están a su alrededor. Gracias por tu comentario.

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  21. Buenas noches Siempre seremos amigos para contar alegrías y tristezas, una a una y así tendremos como testigosal sol, al viento, a la noche, o a la luna.Un abrazo de feliz día de la Hispanidad

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  22. ¡Cuántas Isabeles! Aún no sabemos que será de nosotros cuando desaparezca esa raza formidable de mujeres que aprendieron desde chicas a darlo todo a cambio de nada por los suyos y que, quizá por eso, tampoco son muy exigentes con Dios, porque él también es uno de los suyosUn beso, Valverde

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  23. Hola Valverde.Bonito relato.Conozco a alguna Isabel y en lo que se diferencian es,precisamente,en la fe,aunque por supuesto,nada es criticable si a ella le vino bien para el día a día y seguir adelante…pues perfecto.Un abrazo.

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  24. ¡Qué buena la historia, Valverde! Muy tierna. Hay muchos detalles que me hicieron recordar la vida en los pequeños pueblos, como eso de sentarse en el poyo o en el tranco de las casas simplemente a charlar, a arreglar un poco el mundo (o la vida de los otros, jeje…).Encantador texto, amigo. Mis felicitaciones y un fuerte abrazo.

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  25. KINEZOE, la vida en los pueblos y en Castilla y León suelen ser pequeños, la vida discurre así, aunque algo se ha perdido, sustituyendo hablar de los vecinos por el cotilleo televisivo, pero sigue habiendo gente sentada en el poyo o en la tienda, el bar, el huerto o cualquier lugar, siempre es buen momento para charlar porque no hay prisas.Un abrazo.

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