SEMANA SANTA DE ZAMORA

BOMBARDINO – PROCESIÓN DE LAS CAPAS PARDAS
Zamora tiene una gran tradición semanasantera, es austera e intimista, sus hermandades desfilan por las calles del casco antiguo, al paso de las imágenes las gentes suelen guardar un profundo silencio; como si se hubiera dado una orden inaudible todos callan; si se habla, se hace en un susurro, no sea que el vecino se moleste. Tanta importancia tiene el silencio que hay una cofradía con ese nombre, los cofrades juran antes del inicio de la procesión guardar silencio en todo el recorrido, la imagen que sacan es el Cristo de la Injurias.

Es tanta la devoción por la Semana Santa que los zamoranos no se conforman con verla, participan en sus desfiles procesionales y lo hacen con tal entusiasmo que muchas cofradías se han visto obligadas a establecer listas de espera, pero los zamoranos no se resignan a esperar sino que se apuntan a otra. De esta manera hermandades que en el pasado apenas había cofrades han crecido de forma llamativa como ha pasado con El Santo Entierro, que desfila el viernes santo con los cofrades vestidos de rigurosa túnica de terciopelo negro acompañando a bastantes pasos, entre ellos uno de los más emblemáticos llamado “la lanzada” pero conocido por los zamoranos como el paso de “el caballo de Longinos”.

Pero no sólo salen hombres también las mujeres participan en las procesiones y cada vez más. Hay algunas que salen a cara descubierta como las damas de la Virgen de la Esperanza.

Otra muy numerosa procesiona el Sábado Santo: las damas de la Virgen de la Soledad. 

Resulta llamativa la gran cantidad de gente que presencia esta procesión, tanta, que casi siempre la veo desde la cuarta o quinta fila.

Esta cofradía es una sección de la hermandad de Jesús Nazareno o también llamada Vulgo Congregación, que sale el viernes a las cinco de la mañana. 
Es una cofradía muy numerosa. Saca en procesión gran cantidad de pasos, con figuras muy relevantes y con tradiciones muy arraigadas: salida del paso “el cinco de copas” de la iglesia de San Juan a las cinco de la mañana a los sones de la marcha fúnebre de Thalberg, que se ha convertido en un himno en Zamora, siendo tan polular esta marcha que los jóvenes  tararean en los bares de copas una versión remix.

Al amanecer se produce una parada en la Avenida de las Tres Cruces aprovechando para comer las sopas de ajo. La procesión acaba su recorrido en el Museo de Semana Santa acompañado cada paso por la música de las bandas y el ánimo de los que presencian la procesión, como haciendo un último esfuerzo después de tantas horas de procesionar. 

Como en las procesiones se necesitan bandas de música, ya desde pequeños se van entrenando y cogiendo afición. No hay zamorano que de niño no haya tenido un tambor o una corneta y se haya resistido a tocar las marchas de Semana Santa.

Tanto han proliferado las bandas que hace años había una banda de tambores y trompetas para casi todas las procesiones, mientras que ahora cada hermandad tiene una, como ésta de las damas de la Virgen de la Esperanza. 

Este año también ha estado presente la lluvia, provocando que las procesiones acortaran el recorrido o bien salieran precipitadamente con los pasos intentando taparlos con plásticos y llevándolos a todo correr para gaurdarlos lo más pronto posible. Así ocurrió en la tarde del Jueves Santo con la procesión de la Vera Cruz, les cayó un aguacero en el desfile y tuvieron que suspenderla cuando ya habían iniciado su itinerario.

Debo reconocer que no soy muy fervoroso de la Semana Santa, la viví con intensidad en mi niñez y juventud y quizás ahora la veo con un poco de distancia pero forma parte de mis raíces y me siento orgulloso de esta manifestación popular que consigue congregar a gentes de todos los lugares, siendo por unos días Zamora una ciudad pletórica, llena de vida, por las calles desfilan tallas de gran valor artístico, suenan músicas de bandas, música fúnebre, el bombardino en el barrio de Olivares, los tambores acompañando a los cargadores marcándoles el paso, se canta el Miserere y la Salve; se comen pipas, almendras garrapiñadas, aceitadas… 

CRISTO YACENTE EN LA IGLESIA DE SAN CIPRIANO
Termino esta entrada con un vídeo acompañado por marcha fúnebre de Sigismund Thalberg.

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20 pensamientos en “SEMANA SANTA DE ZAMORA”

  1. ¿no dices nada del Merlú?, merecería una reseña importante por ser tan característico de la semana santa zamorana, y me atrevería a decir que casi único en su función, en comparación con los desfiles procesionales de otros lugares, hasta el punto de tener monumento junto a la iglesia de San Juan de puerta nueva.

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  2. PARA ÁLVAREZ SÁNCHEZ, sé que me dejado símbolos como el Merlú, Barandales…, pero no pretendo dar una información exhaustiva, sólo recoger dar unas pinceladas; porque apenas he mencionado a la procesión de las capas pardas, que incluso a aquellos que no son devotos sobrecoge escuchar el bombardino y el sonido apagado de los tambores, el caminar lento de los cofrades con los faroles discurriendo entre las calles antiguas del casco antiguo.Yo sabía que entrarías, te estaba esperando, porque he tratado un tema que también forma parte de tus raíces, aunque no lo hayas vivido directamente.Un abrazo.

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  3. Me has dado unas ganas de visitar la Semana Santa zamorana tremendas. Entiendo ahora tu comentario sobre las similitudes de los nombres de la Semana Santa bejarana y la de tu tierra: Santo Entierro, Soledad, Silencio. La diferencia es que las cofradías de Zamora están repletas, como bien dices, mientras que en las de mi ciudad los cofrades, la verdad, brillan por su ausencia. Son tan pocos que la Cofradía de la Santa Vera Cruz no pude llevar ninguno de sus 6 pasos del Santo Entierro a hombros. ¡Una pena!Gracias por el recorrido y un abrazo

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  4. Carmen, las cofradías de Zamora sacan a hombros casi todos los pasos y hay cofrades esperando entrar en algunas hermandades. Además son presenciadas por gran número de personas. Para que te hagas una idea: lo que era un traslado de un paso desde una iglesia hasta la catedral se ha convertido en la primera procesión el jueves anterior a la Semana Santa.Gracias por tu comentario.Un saludo.

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  5. Has hecho un recorrido muy representativo de nuestra magnífica Semana Santa: no sin motivo está declarada de Interés Turístico Internacional.Este año ha estado pasada por agua, pero en mi opinión, no ha perdido ni un ápice de su encanto e importancia.La sigo por tradición, no por devoción. Como bien dices, Valverde, es difícil que un zamorano, creyente o no, no sienta en su interior esa palpitación semanasantera que le ha acompañado desde niño y, mucho más, cuando regresa esos días a su ciudad natal. La Semana Santa zamorana es especial: más de la mitad de la población de la ciudad está procesionando cada día en sus diferentes cofradías.Las tallas son fantásticas y el ambiente que se crea en la ciudad es, como dices, pletórico. Zamora, ciudad callada y austera, rebosa de vida durante estos días, se convierte en una gran e importante ciudad, la Cenicienta por unos días, y la esperanza de vida para muchos comercios y empresas ya que en estos días pueden "cuadrar" su economía anual para poder subsistir.Podría entretenerme largo rato, buceando en nuestra Semana Santa, pero solo felicitarte por esta reseña que me trae buenos recuerdos, por las fotografías que has puesto (son muy representativas, sobre todo la de las "Capas Pardas", el Cristo de las Injurias renacentista, y el "CAballo de Longinos"…). Hay tantos y tantos motivos en los que detenerse, así que, lo mejor es que quien lea esta entrada, conozca en primera persona la S.Santa zamorana.Gracias por este bello recuerdo.Un abrazo, Valverde.

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  6. MARISA, como zamorana no hace falta añadir más, porque conoces bien la Semana Santa. Si quiero señalar que, como bien dices, Zamora por unos días parece otra ciudad, llena de gentes de todos los lugares, parece una ciudad cosmopolita y como el olomo seco de Machado, al olmo viejo le han salido unas hojas verdes; otro milagro de la primavera. Así pasa cada año en Zamora, reverdece con la Semana Santa.Un abrazo, Marisa y feliz retorno al trabajo.

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  7. DLT, conocozco un poco otras, como es el caso de la Semana Santa sevillana, aquello es un bullicio tremendo y se extraña ese comportamiento y esa forma de vivirla, pero cada lugar tiene su idiosincrasia y nos marca en todo, hasta en las celebraciones.Un abrazo y gracias por venir.

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  8. Preciosa entrada!Como tú la viví intensamente de niña en Zamora y la Semana Santa, a pesar de mi poca fe religiosa, me sigue envolviendo en un ambiente especial de añoranza y recogimiento… A ello coopera como no su música y el respetuoso silencio…(Deseo hayas tomado fuerzas para estos dos mesecitos que nos quedan)Un abrazo

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  9. Que bonita entrada y que hermosas imágenes, la sexta me ha gustado especialmente. No soy muy semanasantera yo, la verdad, pero las pocas veces que me he acercado en león a ver alguna de las procesiones me ha impresionado sobre todo eso, el silencio y la tremenda carga de emoción contenida que lo impregna y lo absorbe todo. Un abrazo

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  10. TRANSI, he cogido fuerzas, aunque veo que el último trimestre se escapa rápidamente, siempre a vueltas para ver donde cae la Semana Santa porque quedan los trimestres largos o cortos.En cuanto a la Semana Santa, estoy de acuerdo contigo, los zamoranos la vivimos de una forma singular y eso es lo importante, además nos agrupa a todos sin ningún tipo de distinción.Gracias por tu comentario y dar el último empujón al curso.Un abrazo.

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  11. Consigues transmitir la belleza de las tallas y de las estampas que se presencian en las calles de Zamora durante la Semana Santa. Los zamoranos viven con gran entusiasmo las procesiones y los visitantes nos mezclamos con ellos y disfrutamos de sus tradiciones.Un saludo.

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  12. Reconforta ver como las culturas locales se preservan de este modo tan vivo… siento es como entrar en los ritos más ancestrales repletos de magia y de luz, espacio compartido colectiva y fraternalmente, esperanza para un planeta en donde cunde el egoísmo.Mi abrazo!

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  13. Gracias, Eva por tu comentario.Zamora es una pequeña ciudad de 60.000 habitantes y que no está precisamente en las principales rutas de comunicación, una sociedad muy anclada en el pasado, con muchos zamoranos que viven fuera y en Semana Santa regresan para participar en las procesiones de forma activa o bien viéndolas; esto ha permitido que se hayan conservado bastante bien las tradiciones y que nos identifiquemos más con el dolor de la pasión que con la resurreción, porque así es la vida en esta zona, dura y austera, como es la Semana Santa.Bienvenida.Un abrazo.

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